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Contribuyentes
/ Educación Ciudadana
/ Hablemos de SIDA |


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Hablar de
sida no es fácil porque significa, antes
o después, hablar de sexualidad, de
parejas, de embarazo, de drogas y
también de la muerte. Y es natural que
estos temas provoquen vergüenza, miedos,
incomodidad e inseguridad.
Pero aunque sea difícil, hay que hacer
el esfuerzo de encarar el asunto. Pensar
que el sida es “cosa de otros” no va
más, todos convivimos con el virus,
dentro o fuera de nuestro cuerpo.
Esta guía brinda información confiable,
simple y probada científicamente. Sin
embargo, queremos remarcar que saber más
sobre el sida no es suficiente para
responder de manera adecuada a la
epidemia. Además, y sobre todo, debemos
enfrentar el tema de manera más humana.
Intentando no juzgar, no condenar, no
censurar.
Si queremos que cada vez se infecte
menos gente y que las personas con
VIH-sida tengan una buena calidad de
vida, tenemos que ganarle a la
discriminación y a los prejuicios que
son los verdaderos obstáculos para la
prevención.
Lo que queremos subrayar es que, si bien
es cierto que el sida es una enfermedad
producida por un virus, es también una
preocupación social, un tema que aparece
en nuestras conversaciones y en los
medios de comunicación, algo sobre lo
que casi todos tenemos una opinión. Y
estas opiniones a veces nos ayudan a
cuidarnos y, otras veces, son una traba
para la prevención.
Por eso es importante que, al leer esta
guía, estemos dispuestos a reflexionar
sobre nuestras propias creencias y que
podamos animarnos a analizar esas cosas
que siempre damos por sentadas, a
cuestionar lo que habitualmente nos
parece indudable. |
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1.
¿Qué es el sida desde el punto de
vista biológico?
2.
¿Es una enfermedad contagiosa?
3.
¿Cuáles son las vías de transmisión
del VIH?
4.
¿Y cómo puede entrar en nuestro
cuerpo?
5.
¿Qué diferencia hay entre VIH y sida?
6.
¿Qué significa la expresión "portador
sano"?
7.
¿Cuándo hacerse el test del sida?
8.
¿Cómo es el test?
9.
¿Qué es el Período Ventana?
10.
¿Para qué sirven los estudios de
"carga viral" y "CD4"?
11.
¿Es posible tratar la enfermedad?
12.
¿Existe una vacuna?
13.
¿Cómo prevenir el sida?
14.
¿Por qué nos cuesta cuidarnos?
15.
¿Y si el resultado fuera positivo? |
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Uso
Correcto del Preservativo |
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1.
¿Qué es el sida desde el punto de
vista biológico?
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El sida es la etapa más avanzada de la
infección por el Virus de
Inmunodeficiencia Humana (VIH). Por eso
lo correcto es hablar de la Infección
VIH-sida sabiendo que es algo que cambia
con el tiempo. Este virus va debilitando
las defensas del organismo porque ataca
a las células encargadas de protegernos
de las enfermedades. Puede afectar a
cualquier persona que no adopte las
medidas preventivas y, por el momento,
si bien existen tratamiento, no hay una
cura definitiva.
2. ¿Es una enfermedad contagiosa?
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No. El sida es una enfermedad
transmisible pero no contagiosa. La
diferencia es que las enfermedades
contagiosas pueden pasar de una persona
a otra por un simple contacto (como en
el caso de las paperas, la tuberculosis,
etc.). En cambio, se ha demostrado
científicamente que el VIH no se
transmite por abrazar, besar, compartir
vasos y cubiertos, tomar mate o
intercambiar ropa. Tampoco por compartir
el baño, la pileta o dormir en una misma
cama. Los insectos no lo transmiten; el
sudor o las lágrimas de las personas
infectadas, tampoco. En una palabra:
querer y apoyar a quienes tienen
VIH-sida no trae riesgos y tiene efectos
positivos sobre su salud y la de quienes
los rodean.
Los que rechazan a las personas que
tienen VIH-sida ignoran las verdaderas
características de la enfermedad y se
dejan llevar por prejuicios y falsas
creencias. Estar informado ayuda a
prevenirse y a no discriminar a las
personas afectadas por el VIH.
3. ¿Cuáles son las vías de transmisión
del VIH?
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Es decir, ¿por dónde circula el virus?
El virus circula, y se transmite
únicamente a través de:
• la sangre
• el semen
• las secreciones vaginales
• la leche materna
4. ¿Y cómo puede entrar en nuestro
cuerpo?
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Puede entrar en nuestro cuerpo:
• Al tener relaciones sexuales sin
preservativo.
• Al compartir agujas, jeringas o
canutos o al recibir una transfusión de
sangre no controlada.
• En el caso de las mujeres embarazadas
que están infectadas, el virus puede
pasar al bebé mientras está en la panza,
en el momento del parto o durante el
amamantamiento.
5. ¿Qué diferencia hay entre VIH y sida?
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Es importante conocer la diferencia
entre tener VIH y estar enfermo de sida.
Son dos cosas diferentes que muchas
personas confunden, aun en las
instituciones de salud. Se dice que una
persona vive con el VIH cuando está
infectada pero no presenta síntomas. Y
se utiliza la expresión "persona que
vive con sida" para quienes han
desarrollado la enfermedad. Podemos
estar infectados con el VIH -o sea, ser
"VIH positivos" o "seropositivos"- y,
todavía, no haber desarrollado el sida.
La sigla SIDA significa Síndrome de
Inmuno Deficiencia Adquirida. Es decir
que uno ha desarrollado el sida cuando
presenta un conjunto de signos y
síntomas (Síndrome) que indica que sus
defensas están disminuidas (Inmuno
Deficiencia) porque contrajo el virus
(Adquirida).
En esta etapa aparecen las llamadas
"enfermedades oportunistas o
marcadoras", que se desarrollan
aprovechando la caída de las defensas.
Las más frecuentes son afecciones
pulmonares, de la piel y algunos tipos
de cáncer. A ello se suman los efectos
directos del virus en el organismo, que
incluyen trastornos del sistema nervioso
y el aparato digestivo.
Desde que el virus entra en el cuerpo
hasta que aparecen los síntomas pueden
pasar muchos años (si se realiza
tratamiento temprano, más aún).
6. ¿Qué significa la expresión "portador
sano"?
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Suele llamarse así a aquellas personas
que viven con VIH pero que no han
desarrollado los síntomas del sida. Sin
embargo la expresión "portador sano" es
confusa, ya que puede hacer pensar que
las personas que viven con el virus no
lo transmiten, y esto es un error. Si
bien no están enfermos des ida, sí
pueden transmitir el virus.
Hay estudios para detectar la presencia
del virus. Esto permite iniciar
oportunamente los tratamientos y tomar
medidas para evitar la reinfección y la
transmisión del virus. Con la medicación
actual se retrasa la aparición de las
enfermedades marcadoras y por lo tanto
del sida.
7. ¿Cuándo hacerse el test del sida?
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Mantener relaciones sexuales sin
preservativo, compartir una jeringa o
recibir una transfusión no debidamente
controlada son comportamientos que
justifican hacerse el test del sida.
Pensar en tener un hijo o estar
embarazada es también una buena
oportunidad para que la pareja se haga
el test, no sólo por la salud de ambos,
sino para cuidar al bebé.
8. ¿Cómo es el test?
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El test de sida es un análisis de sangre
sencillo, gratuito y confidencial que se
hace en los hospitales. Sólo te lo
pueden hacer si estás de acuerdo y
siempre te tienen que dar el resultado
en privado. Nadie puede recibirlo por
vos.
Las pruebas que suelen hacerse (Elisa,
Western Blot) sirven para detectar los
anticuerpos producidos por el organismo
para defenderse del VIH. Si hay
anticuerpos, hay virus.
9. ¿Qué es el Período Ventana?
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Hay una primera etapa de la infección,
de alrededor de tres meses, en que la
presencia del virus no es detectable por
las pruebas de laboratorio: es el
llamado "Período Ventana".
Pero más allá de que no se detecten los
anticuerpos, durante el Período Ventana
el virus se está multiplicando de manera
muy rápida. Por lo tanto, aun si las
primeras pruebas han dado negativas, es
necesario continuar cuidándose. Aunque
no se puede generalizar, lo normal es
que el médico recomiende repetirlas.
La Ley de Sida prohíbe a los médicos o a
cualquier otra persona que por su
ocupación se entere de que alguien tiene
VIH o sida, revelar esta información
públicamente.
10. ¿Para qué sirven los estudios de
"carga viral" y "CD4"?
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Complementan el examen clínico y ayudan
a definir la conducta terapéutica a
seguir: cuándo comenzar o modificar un
tratamiento.
Una vez detectada la infección, lo más
importante es averiguar cuál es el
estado de las defensas del paciente.
Para esto se utilizan el recuento de
linfocitos CD4 (indicadores de la
capacidad de defensas del organismo) y
la cuantificación de virus circulante en
sangre (lo que se denomina carga viral).
A mayor carga viral hay más rápida caída
de las defensas (CD4), y más
posibilidades de que aparezcan
rápidamente las enfermedades que
conforman el sida.
11. ¿Es posible tratar la enfermedad?
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Sí. Hay tratamientos que, aunque no
erradican el virus, hacen más lenta su
multiplicación. De este modo, frenan la
destrucción de las defensas del
organismo y, por lo tanto, retrasan el
comienzo de las enfermedades
oportunistas.
Los avances logrados en la medicación
han hecho que sean cada vez más las
personas que viven con el virus sin
desarrollar el sida.
Hoy, el consenso mayoritario es comenzar
un tratamiento con, por lo menos, tres
tipos de drogas (lo que se conoce como
"cóctel").
Si bien hay muchas combinaciones
efectivas, la elección de las drogas a
utilizar dependerá de la evaluación que
hagan cada persona y su médico.
Es muy importante asegurar la
regularidad de las tomas de medicación
en los tratamientos combinados actuales,
pues la discontinuidad permite que el
virus se haga resistente, es decir, que
las drogas no surtan más efecto.
Las leyes nacionales establecen que en
los hospitales públicos el tratamiento
es gratuito y que en las obras sociales
e instituciones de medicina prepaga, los
estudios y tratamientos deben brindarse
sin costo adicional alguno.
12. ¿Existe una vacuna?
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No. En la actualidad se están llevando a
cabo investigaciones sobre dos tipos
diferentes de vacunas: unas, para
aplicar a las personas que ya tienen el
VIH (como un tratamiento) y otras, para
evitar que las personas se infecten
(como las tradicionales que se dan a los
chicos). Sin embargo, no existen
resultados científicamente probados que
permitan su aplicación en personas de
manera masiva.
Las vacunas de tratamiento se
diferencias de los cócteles en que
buscan mejorar la capacidad del sistema
inmunológico para que éste pueda
eliminar al virus, mientras que los
cócteles atacan el virus en los
diferentes de su evolución. En síntesis,
las vacunas buscan mejorar las defensas
y los cócteles, debilitar a los agentes
que agreden al organismo.
13. ¿Cómo prevenir el sida?
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Dado que conocemos las vías de
transmisión podemos enumerar los modos
de no infectarnos.
Prevención de la transmisión sexual:
• Usar correctamente el preservativo.
Correctamente significa usarlo siempre
que se mantengan relaciones sexuales con
penetración (oral, anal, vaginal) desde
el comienzo de la penetración. Es muy
importante ponerlo de manera adecuada,
ya que prácticamente todas las roturas
del preservativo se deben a que no está
bien colocado.
• Usar un preservativo nuevo y en buen
estado en cada ocasión (hay que
verificar la fecha de vencimiento y el
sello IRAM en el sobre).
• Si se usan lubricantes deben ser los
conocidos como "íntimos" o "personales",
a base de agua. La vaselina o las cremas
humectantes arruinan el preservativo.
• El calor también, por eso no conviene
llevarlo en bolsillos ajustados del
pantalón ni dejarlo en lugares expuestos
a aumento de temperatura.
• La presencia de otras enfermedades de
transmisión (ETS) y de lastimaduras en
los genitales aumentan las posibilidades
de transmisión del virus, por lo que
tratarlas es también una medida de
prevención.
Conocer estas medidas es fundamental;
pero lo más difícil es no dejarnos
llevar por los prejuicios, superar la
vergüenza y el temor que significa
hablar de sexo con nuestras parejas,
nuestros hijos, nuestros padres o
nuestros amigos. Todavía existe mucho
machismo, mucho miedo a lo diferente.
Aceptar y respetar los distintos modos
de vivir la sexualidad, entender que la
vida sexual puede cambiar con el tiempo,
nos permitirá comprender más y juzgar
menos para poder cuidarnos mejor.
Prevención de la transmisión por sangre:
• Usar un equipo nuevo en cada inyección
es la forma de prevenir la transmisión
del VOH y las hepatitis B y C por vía
sanguínea.
• Con el canuto pasa lo mismo: no hay
que compartirlo.
• No debemos compartir máquinas de
afeitar, alicates, cepillos de dientes
ni instrumentos que pinchen o corten en
general. En el caso de los tatuajes,
debemos llevar nuestras propias agujas o
verificar que sean descartables.
• Si vamos a ser operados, a recibir
sangre o un transplante de órgano,
tenemos derecho a exigir que la sangre,
sus derivados o los órganos estén
efectivamente controlados. El
instrumental que se use debe ser
descartable o estar debidamente
esterilizado.
Es necesario no delegar toda la
responsabilidad en los profesionales y
técnicos cuando se tarta de nuestro
cuerpo.
Los trabajadores de la salud, a su vez,
deben reclamar el cumplimiento de las
normas de bioseguridad correspondientes.
Prevención de la transmisión madre-hijo:
Si una pareja espera un hijo, es
importante que los dos se hagan el test.
Porque si la mujer está infectada puede
empezar un tratamiento para ella y para
evitar que el bebé nazca con el virus. Y
si el varón está infectado, además de
iniciar su tratamiento, puede usar
preservativos para no transmitir el
virus a su mujer.
La probabilidad de que el virus pase de
la madre al hijo si no se realiza ningún
tratamiento es de alrededor del 30%. En
cambio, con la medicación y los
controles adecuados esta probabilidad
baja a menos del 2%.
Como la leche materna puede transmitir
el virus, se recomienda que las madres
que tienen VIH no den el pecho a sus
bebés.
14. ¿Por qué nos cuesta cuidarnos?
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Cambiar actitudes, opiniones y sobre
todo prácticas, es difícil. El VIH-sida
plantea interrogantes y desafíos para
los que no siempre tenemos respuestas.
El temor a lo desconocido, los
prejuicios, las creencias y valores a
los que estamos aferrados explican en
gran medida nuestras dificultades para
cambiar.
• El desconocimiento. En general,
tenemos miedo a los desconocido; en
cualquier terreno y en el de la salud y
el sida también. Lo mejor es informarse,
preguntar y sacarse las dudas con gente
que sepa.
• La confianza. Confianza significa
compartir y poder hablar de todo,
incluido el sida. No sirve usar la
confianza para no preguntar, no
dialogar, o para olvidarse de los
riesgos propios y de los de la pareja.
• Lo femenino y lo masculino. En cada
sociedad hay una manera dominante de
entender lo femenino y lo masculino que
muchas veces es un obstáculo para llevar
adelante una vida sexual segura.
Por ejemplo, la idea de que el varón,
además de ser heterosexual, debe estar
"siempre listo" y demostrar su
masculinidad, lo lleva a no poder
rechazar una relación sexual aun cuando
pueda ser riesgosa. En cambio, a la
mujer se le suele adjudicar un rol
pasivo -de inexperiencia o inocencia-
por el cual no debería llevar
preservativos ni proponer su uso.
Contradictoriamente, recae en ella la
responsabilidad de adoptar métodos
anticonceptivos. Esta representación
social de lo femenino reduce la
sexualidad de las mujeres a la función
reproductiva, quitándoles la posibilidad
de pensar su cuerpo desde el placer,
privilegio reservado sólo a los varones.
• Los prejuicios. Aunque no nos demos
cuenta, muchas veces las palabras que
usamos encierran prejuicios. Hay
términos que, gracias al trabajo de
sensibilización y concientización de las
personas que viven con VIH y sus
organizaciones, evolucionaron desde el
inicio de la epidemia. Por ejemplo, la
expresión "persona que vive con VIH" ha
reemplazado a "portador" y la categoría
"grupo de riesgo" (que asociaba la
infección a las trabajadoras sexuales, a
los homosexuales, o a los usuarios de
drogas) fue desplazada por la de
"vulnerabilidad frente al VIH", que se
refiere a las situaciones concretas en
las que cualquier persona tiene
posibilidad de infectarse.
Creer que el sida es un problema de
"homosexuales", "drogadictos" o
"prostitutas", no sólo es negar los
hechos, sino que es seguir fomentando la
discriminación. La falsa seguridad de
quienes se sienten "normales" es uno de
los principales obstáculos para la
prevención.
La única manera de sacarte la duda
Desde que el virus del sida entra en
nuestro cuerpo hasta que aparecen los
primeros síntomas, pueden pasar muchos
años.
La única manera de sacarte la duda es
hacerte el test. Es sencillo,
confidencial y gratuito.
¿Cómo se hace el test?
El test es un análisis de sangre que
sólo se hace en forma voluntaria y
confidencial. Es sencillo y no necesitás
ir en ayunas.
Antes de sacarte sangre, te explican qué
significa el test y responden todas las
dudas y preguntas que tengas. Tenés que
firmar que estás de acuerdo para que te
hagan el test. Nadie te puede obligar a
hacerlo.
No hay problema en que alguien te
acompañe cuando te vas a sacar sangre o
cuando retirás el análisis, pero el
resultado te lo van a dar sólo a vos
porque es confidencial.
Es importante que sepas algunas cosas.
1. Lo que se busca en la sangre son los
anticuerpos que produce el organismo
cuando ingresa el VIH. No se busca el
virus directamente.
2. Desde que el virus entra al organismo
hasta que los anticuerpos se detectan en
la sangre pueden pasar hasta tres meses.
Ese es el período ventana.
3. El test tiene los siguientes pasos:
• Se saca una muestra de sangre y se le
hace una prueba que se llama ELISA.
Si el ELISA da no reactivo (o negativo),
la persona no está infectada.
• Si el ELISA da reactivo (o positivo),
no es suficiente para saber si la
persona está infectada. Hay que hacer
una confirmación con otro método que se
llama Western Blot.
• Se extrae una nueva muestra de sangre
y se le hace el Western Blot.
El resultado del Western Blot puede ser:
Reactivo (o positivo): se confirma que
la persona tiene el virus.
Indeterminado, No reactivo: Estos dos
resultados pueden significar que la
persona no está infectada o que tenga
una infección muy reciente.
En estos casos, son necesarios otros
estudios para llegar a un diagnóstico
definitivo.
Recordá: Que te saquen sangre una
segunda o una tercera vez no quiere
decir que sí o sí tengas VIH. La única
manera de sacarte la duda es con el test.
Hacértelo es tu derecho.
15.
¿Y si el resultado fuera positivo?
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Recibir un resultado positivo del test
de VIH es un hecho difícil de asimilar.
Podés sentir miedo, pánico, angustia,
desesperación o enojo. Pero un resultado
positivo es también una oportunidad para
empezar a cuidarte como te merecés.
La mayoría de los centros donde se
realizan las pruebas de VIH brindan
asesoramiento antes y después del test
de manera confidencial. Te dan
contención y responden a tus dudas y
temores. También podés consultar en
hospitales o centros de salud.
Tomar decisiones
Cuando recibís el diagnóstico, es
difícil tomar decisiones importantes
acerca del futuro, como pensar en
proyectos laborales o familiares a largo
plazo, ocuparte de tu salud, revelar tu
situación a tus familiares, amigos y
amigas.
Es fundamental que trates de evitar
pensamientos negativos (del tipo de "mis
días están contados"). Tener VIH hoy no
es sinónimo de muerte. Los nuevos
medicamentos han logrado frenar esta
enfermedad y transformarla en una
infección crónica.
Darlo a conocer
Salir corriendo a decírselo a todo el
mundo o guardártelo sólo para vos no son
las mejores maneras de afrontar el tema.
Es preferible buscar a alguien de
confianza para compartirlo y, sobre
todo, saber que no tenés "obligación" de
contarlo.
Respetá tus tiempos y tus necesidades
para decidir a quién y por qué
decírselo, y planificá de qué manera. A
veces sirve preguntarse: ¿Qué espero de
la persona a la que se lo digo? Así,
podrás prepararte para afrontar sus
mejores o peores reacciones; para ellos
también es una noticia difícil. Tal vez
lo mejor sea empezar por aquellas
personas que creas que te pueden ayudar
más.
Informarte
No creas todo lo que escuchás sobre el
sida. Aún existen muchos prejuicios y no
todos los que trabajan en los medios de
comunicación están bien informados.
Averiguá siempre el origen, la fecha y
el autor de cualquier artículo que leas,
película que mires o noticia que te
llegue. La mala información es
perjudicial para la salud.
En cambio, la buena información te
ayudará mucho. Cuanto más aprendas,
mejor vas a poder preguntar sobre lo que
te preocupa. Es una manera de asumir el
control de tu salud. Hay mucha gente que
sabe de sida: médicos/as, pero también
psicólogos/as, enfermero/as,
farmacéutico/as y servicios especiales
de asesoramiento sobre el tema.
Cuidados médicos
Te recomendamos que consultes a un/a
infectólogo/a (son los especialistas en
este tipo de enfermedades). Planteale
tus dudas y hablale francamente de lo
que te pasa. Construir un vínculo de
confianza es fundamental. Si ves que
esto no es posible, sentite con la
libertad de cambiar de profesional.
Hay dos estudios que deberás realizar de
manera periódica:
•CD4: que mide la cantidad y calidad de
los linfocitos que tiene el organismo
para "defenderse" de infecciones
oportunistas; y
•Carga viral: que mide la cantidad de
virus en la sangre.
Estas pruebas sirven para saber la
probabilidad de que aparezcan
enfermedades en el futuro y te ayudarán
a decidir junto con tu médico/a cuándo
comenzar a tomar antirretrovirales, ya
que muchas personas no los necesitan
desde el momento del diagnóstico, otras
sí.
Si iniciás el tratamiento es importante
un compromiso activo de tu parte para
respetar las tomas y los horarios y
planificar cómo tomar los medicamentos
en las horas de trabajo o cuando hacés
algún viaje, etc. Esto es lo que se
conoce como una buena adherencia al
tratamiento.
Informate sobre los posibles efectos
secundarios de los remedios que vas a
tomar y no dejes de comentarle a tu
médico/a los problemas que te surjan al
hacerlo. Así pueden evaluar juntos las
estrategias de solución.
Tus propios cuidados
La medicación no hace milagros. Comer
sano, descansar, hacer ejercicio,
elaborar proyectos, tratar de mantener
el equilibrio afectivo, contribuirá con
tu calidad de vida. No pienses que sos
una persona "enferma": en tu sangre hay
un virus con el que tendrás que aprender
a convivir, y en todo aprendizaje hay
avances y retrocesos.
Aprender a vivir con VIH
Como cualquier persona, tenés derecho a
una buena calidad de vida. Podés
abrazar, compartir la ropa, un mate, una
pileta, los cubiertos.
Tenés derecho a disfrutar de tu
sexualidad, a tener una pareja, familia,
hijos. Es cuestión de proponértelo e
informarte al respecto.
Para disfrutar a pleno de tu vida
sexual, recordá que el uso del
preservativo no sólo te permite no
transmitir el virus a otras personas,
sino que también te protege de nuevas
infecciones que podrían complicar tu
salud, aun cuando tu pareja también viva
con VIH.
Es importante lo que hagas por vos, que
no te autodiscrimines ni te maltrates.
Vivir con VIH no es lo mismo que tener
sida. Hoy se puede evitar que el virus
se multiplique y quedes expuesto a
enfermedades.
Tus derechos
No permitas que te discriminen o te
maltraten por ser una persona que vive
con VIH. Es bueno que conozcas que
existe una Ley Nacional de Sida (la Nº
23.798) que te ampara ante cualquier
situación de este tipo que te toque
vivir.
Esta ley protege la confidencialidad de
tu diagnóstico, prohibe la realización
de análisis de VIH compulsivos (por
ejemplo para ingresar a un trabajo) y
también establece que los hospitales
públicos, las obras sociales y las
prepagas médicas tienen la obligación de
brindar atención y proveer los
medicamentos necesarios sin costo
adicional. |
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